‘La Bestia del Matadero’ comenzó a tener insomnio al ser trasladado a la Cárcel del Bosque

El Inpec lo trasladó a su infierno

Levith Rúa Rodríguez iba a ser recluido en la Cárcel Modelo pero por decisión de las autoridades ingresó a la Cárcel del Bosque, pero la medida es transitoria.

A las 2:49 de la tarde de este miércoles salió escoltado de la URI de la Fiscalía, Levith Aldemar Rúa Rodríguez, el ex policía procesado por la violación y asesinato de la estudiante del SENA Gabriela Andrea Romero Cabarcas.

La acción fue seguida por decenas de personas que aguardaba en las afueras de la sede del ente investigador. Estos le lanzaron piedras e improperios a Rúa Rodríguez, mientras caminaba hacia el vehículo oficial.

El destino de la ‘Bestia del Matadero’ era finalmente la Cárcel Distrital para Varones El Bosque, centro de reclusión administrado por el Distrito y que está ubicado junto a la Penitenciaría.

Trece días permaneció Rúa Rodríguez en la Unidad de Reacción Inmediata de la Fiscalía, URI, mientras se definía su situación judicial y, ahora última, su lugar de reclusión ordenado por el juez Segundo Penal Municipal, Néstor Primera Ramírez.

Así fue a vida de Gabriela Romero Cabarcas

El 4 de agosto de 1999 Luz Divina Cabarcas se convirtió por primera vez en mamá a sus 22 años. Nacía Gabriela, una bebé que, como pocas, duró diez meses en el vientre por un error de cálculos. Desde que nació, su madre se la guerreó trabajando para que a ella, y más adelante a su hermano Gianfranco, no le faltara lo esencial. Peleó por subsistir con la misma intensidad que hoy exige justicia por el crimen de “Gaby”, hallada sin vida el 15 de diciembre en una trocha de Malambo (Atlántico), después de estar desaparecida tres semanas.

Gabriela tenía 18 años, era la mayor de dos hermanos y se deleitaba con las galletas oreos y los chocolates. Se graduó el año pasado de bachiller en el Instituto Francisco José de Caldas y, aunque había ingresado a estudiar gestión empresarial en el Sena, su proyecto era inscribirse en la carrera de diseño gráfico en una universidad. No había duda de que su alegría era pintar. Los pinceles de la joven terminaban en los vasos de la casa de los Romero Cabarcas y en el piso siempre quedaba un rastro de pintura. En sus ratos libres, la estudiante hacía carteleras que vendía entre sus vecinos. Si vendía una en $10 mil, le regalaba $2 mil a su mamá o un helado.

Luz Divina le enseñó desde pequeña que “al hijo que apoya a su padre y madre siempre le llueven bendiciones”. Quizá por eso, cree que a su hija le llamó la atención la oferta de trabajo que le hizo Levith Rúa Rodríguez. El expolicía, condenado en 2011 a 14 años de prisión por violar a una mujer en El Paso (Cesar) y le prometió un puesto como niñera en una finca de Malambo. Y la citó en un centro comercial, donde fue vista por última vez el 24 de noviembre por una cámara de seguridad.

“Gabriela creía que con ese trabajo me podía ayudar económicamente”, dijo a los medios su madre, quien desde hace un año y medio renunció a su trabajo como auxiliar de droguería. Tiene un problema médico en la garganta y cuando habla mucho se queda sin voz. Luz Divina dice que Gabriela era su mejor amiga. Le contaba todo y, en medio de su dolor, solo se ríe cuando recuerda la frase con la que le respondía cuando le decía que se sentía gorda: “Ay mami, supéralo”.

“Ella decía las cosas de frente y no se quedaba con lo que no le gustaba”, afirma Luz Divina. Por eso, tiene la seguridad de que Gabriela peleó con su agresor y defendió su integridad. “Hay algo que Levith no le pudo quitar a Gabriela: la mamá. Ella nunca le alcanzó a hablar de mí, porque donde le hubiese dicho que yo era una guerrera, él lo hubiese pensado dos veces. Estoy en mi lucha. Este crimen, que es un feminicidio y no un homicidio, no se va a quedar impune”, sostuvo la mujer a este diario.

En una rueda de prensa el sábado, la directora de Fiscalía en Atlántico, Ángela Bedoya, anunció que, por este caso, se le imputaría a Rúa los delitos de desaparición forzada y homicidio agravado. Sin embargo, organizaciones de mujeres aseguran que es un error, y que hay que tipificar el delito como un feminicidio, que agrava la pena. El feminicidio lo creó la ley Rosa Elvira Cely y es matar a una mujer por el hecho de ser mujer, es decir por considerarla inferior.

Luz Divina hace sus reparos desde la casa donde Gabriela vivía con su hermano y su papá en el barrio Vista Hermosa, en Soledad (Atlántico). Estos días los pasa ahí, pero desde hace un año y medio vive en el barrio Alfonso López, en Barranquilla, porque se separó de su esposo. A las 5pm se afana para darle de comer a la cotorra al que Gabriela llamó “Reina Carolina”, como el personaje de la telenovela “Chepe fortuna”. Si no lo hace, el animal empieza a repetir el nombre de su hija.

La estudiante del Sena sonreía a carcajadas y se burlaba con cariño de la popularidad de su madre, a quien llamaba “Elsa Noguera”, como la ex alcaldesa de Barranquilla, cuando caminaba por el barrio y se quedaba en cada esquina saludando a las vecinas. Las mismas que esta semana salieron a protestar con ella frente a la sede de la Fiscalía para pedir celeridad en la judicialización de Rúa, quien admitió ante un defensor público que mató a Gabriela.

Luz Divina se está quedando hoy sin voz. Ha gritado lo suficiente en plantones y ha hablado con todas las visitas que han llegado a darle el pésame. Dice que tiene un angelito en el cielo al que le prestaron por 18 años y tiene la certeza que desde ahí la están cuidando. 

 

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