El compromiso de los colombianos, derrotar al ANTICRISTO Álvaro Uribe Vélez : Gustavo Petro

Ad portas de que se abran las urnas para el debate por la presidencia de Colombia, el poder de decisión está en manos de los colombianos, el poder de la cédula que le permite a cada colombiano cumplir con ese deber constitucional de elegir y ser elegido.

Este mandato permitirá definir quien será el ganador en la primera vuelta a la presidencia de Colombia, si continuamos en el mismo lunar negro que tanto daño le ha hecho al país, masacres, hambre, pobreza, abandono, engaño, dictadura, monopolio del poder económico y estructural del país en manos de unos cuantos, o si por el contrario le apostamos a un cambio que liberte a los colombianos del yugo del expresidente Álvaro Uribe Vélez y sus mafias en el poder, que haya oportunidad para todos, que los colombianos no se sigan muriendo de hambre en la extrema pobreza y miseria, buscar una paz integral para que cese tanta violencia, que podamos vivir tranquilos con lo mucho o lo poco pero que la familia sea integra y cuente con la mano del Estado para resolver las necesidades satisfechas la cual el Estado tiene la obligación y deber constitucional de solventar con el fin de disminuir la pobreza en Colombia.

16 años de desidia y muerte son suficientes para que quienes han ostentado el poder hayan demostrado su intención de perpetuarse en el poder del Estado para escudarse de tantas masacres, del alto índice de corrupción, de fortalecer a los clanes económicos y a las mafias políticas que se han adueñado del sistema electoral y la voluntad popular de un pueblo indolente que solo ha vivido con 50 o 100 mil pesos en cada debate electoral, mientras los dueños del poder engrosan sus finanzas durante los cuatro años que son elegidos con la ingenuidad y miseria de la gente.

De ahí la consigna del candidato presidencial Gustavo Petro, en señalar que esta es la oportunidad de reivindicar al pueblo colombiano, y que sean éstos quienes tomen la sabia decisión de cambiar la historia política del país, ‘o cambiamos o nos cambian’, ‘o acabamos con la dictadura o seguimos sumergidos bajo el yugo del inquisidor Álvaro Uribe Vélez’, quien se juega su última carta política con Federico Gutiérrez, cobijado con el Centro Democrático y fuerzas políticas angustiadas y desesperadas por la perdida del poder del Estado, que en últimas podrían intentar un golpe de Estado para recuperar el poder al ser derrotados democráticamente en las urnas. Este es el final del dominio del anticristo Álvaro Uribe Vélez, y no está en manos de Gustavo Petro, sino en manos de todos los colombianos que anhelan un cambio estructural para el Estado colombiano y un mejor vivir para la sociedad colombiana.

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